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Por Karim Nader Ch., MD

Por Karim Nader Ch., MD

Médico Cirujano, Especialista en Telecomunicaciones, Profesor por Méritos Académicos de la Facultad de Medicina de la Universidad del Rosario, en Bogotá, Colombia. Presidente de Advanced Telemedicine Solutions Corporation.

Tendencias actuales de la telemedicina en Colombia

Referirse a las tendencias de telemedicina en un país como Colombia no es fácil, debido a dos factores, uno negativo y otro positivo. El negativo radica especialmente en que en general se han realizado más experimentos en el área que, montajes ortodoxos de sistemas de telemedicina realmente funcionales. Sin el ánimo de ofender emprendimientos anteriores, se deben mencionar de forma cronológica verdades palpables ocurridas en diferentes zonas del país.

En un principio se buscó cubrir una necesidad evidente de atención médica especializada en los Llanos Orientales, la cual quedó truncada desde la misma gestación del sistema, y no debido a falta de entusiasmo por una serie de académicos con buenas intenciones.

Su fracaso se debió exclusivamente a ausencia de apoyo económico estatal, lo cual después de un esfuerzo monumental por parte de los primeros, ocasionó que la implementación, que si bien no cumplía con los cánones internacionales, quedara a la deriva dejando tecnología prácticamente abandonada, que en su momento paliaba en algo la atención médica en zonas realmente vulnerables.

De otra parte, un departamento de Colombia, de una gran extensión geográfica, donde se instaló por parte del Estado un sistema de telemedicina en 29 hospitales municipales hace 11 años, con ocho servicios especializados, equipos y software biomédico que cumplían con los cánones internacionales, luego de tres años de un exitoso funcionamiento terminó completamente abandonado gracias a la desidia y la corrupción.

“Naciones como Colombia tienen que englobar para su población sistemas de telemedicina integrales, con un número de especialidades médicas basadas en la morbi-mortalidad acentuada de sus habitantes”

Colombia es un territorio con una gran cantidad de problemas concernientes a la atención en salud, especialmente en lo que se refiere a la población vulnerable y de escasos recursos económicos y para quienes la atención especializada es prácticamente nula.

Una sola entidad de salud del orden nacional, con voluntad y ética, intentó en el año 2015 cubrir con telemedicina algunos territorios rurales donde predominan los estratos socioeconómicos más necesitados. La buena voluntad de las directivas y el dinero invertido no bastaron para continuar cumpliendo un derecho fundamental enunciado en la Constitución nacional: el derecho a la salud.

A manera de boomerang, la loable labor fue atacada de forma desconcertante y sin argumentos válidos al interior por personas de la misma entidad, que inclusive repostaron con argumentos ridículos ante oficinas de control del gobierno nacional.

En consecuencia, un sistema de telemedicina que en encuestas realizadas por una de las firmas de consultoría más respetables de Colombia, reflejó una satisfacción del 97 % por parte de los pacientes con la atención de 10 especialidades médicas, terminó labores en 24 meses.

Otras empresas privadas y públicas de salud, responsables de la atención de pacientes afiliados al sistema de salud colombiano, se han dado a la tarea de intentar montar y poner en funcionamiento sistemas de telemedicina empíricos, sin cumplir en lo más mínimo con estándares de atención éticos, biomédicos y tecnológicos, rayando en algunas ocasiones con una irresponsabilidad total.

Son muy pocas, tal vez dos y de hecho privadas, las empresas del sector salud en Colombia que realmente actúan frente a los pacientes de forma ética y responsable, cuando de telemedicina se trata. Lo desafortunado del caso para los pacientes, es que estas compañías están focalizadas básicamente en tele-radiología, aunque cumplen a cabalidad con las normas internacionales y su equipo humano de radiólogos es de primera línea.

Desafíos y problemáticas

Hablar de aspectos positivos hoy en día en lo que se refiere a la cobertura de atención especializada constante, de un universo importante de pacientes en Colombia con telemedicina no es posible hasta cuando no se comprenda que la población del país es 70 % rural, con vocación agrícola y agroindustrial.

El día en que en Colombia se deduzca que una nación no puede salir del subdesarrollo mientras tenga una población, entiéndase: hombres y mujeres en edad productiva enfermos, se puede empezar a pensar y actuar en la implementación de sistemas de telemedicina eficaces y eficientes para los habitantes.

Se requiere voluntad política, es obvio, pero aunado a esto, la telemedicina en especial en instituciones públicas se debe implementar como política de Estado, lo cual es completamente distinto a instaurarse en periodos de gobiernos finitos.

Los países en vías de desarrollo no pueden permitirse caer en la trampa de poner en marcha sistemas de telemedicina copiados de países desarrollados. Si se observan naciones como Estados Unidos, Canadá, Inglaterra y Australia, por citar algunos ejemplos, que poseen sistemas de telemedicina exitosos, esto es consecuencia directa de políticas públicas en las que los gobiernos promueven y alientan a las instituciones de salud privadas robustas económicamente a llevar a cabo este tipo de emprendimientos, aclarando que en la actualidad pueden darse el lujo de focalizar la atención a través de telemedicina en especialidades puntuales a poblaciones segmentadas.

"Los países en vías de desarrollo no pueden permitirse caer en la trampa de poner en marcha sistemas de telemedicina copiados de países desarrollados"

Naciones como Colombia tienen que englobar para su población sistemas de telemedicina integrales, con un número de especialidades médicas basadas en la morbi-mortalidad acentuada de sus habitantes. Como país en vías de desarrollo, somos una nación básica en lo que respecta a morbi-mortalidad, como puede observarse en el siguiente cuadro cronológico de enfermedades prevalentes actuales:

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En general en países en vías de desarrollo, se debe tener presente para la implementación de sistemas de telemedicina su propia morbi-mortalidad, de lo contrario esfuerzos sociales y económicos que se realicen terminarán en el ostracismo.

Lo anterior no lo afirma quien escribe este artículo, desde el año 1999 el Consejo de Evaluación de Tecnologías de la Salud, en Québec, Canadá, promulgó lo siguiente: “una de las principales causas de fracaso de numerosos proyectos de telemedicina, se atribuye a que su desarrollo se había centrado más en la propia tecnología que en las necesidades concretas del personal de salud o de la población beneficiaria”.

Se debe recalcar que, las Entidades Promotoras de Salud (EPS) en Colombia, tienen la responsabilidad de poner en marcha sistemas de telemedicina. La legislación actual nacional contempla un porcentaje del rubro presupuestal de las mismas para su implementación, pero a la fecha ninguna entidad oficial encargada de su vigilancia a puesto manos a la obra en tal sentido.

Recientemente, el Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia, reveló ante los medios de comunicación un aumento exponencial de tutelas correspondientes a salud en los juzgados nacionales. Lo paradójico del caso es que un alto porcentaje de los reclamos realizados por los pacientes estaban dirigidos al no otorgamiento de citas médicas con especialistas y a la no entrega de medicamentos, en zonas rurales del territorio colombiano.

Más del 70 % de las acciones de tutela en Colombia son por servicios, procedimientos o medicamentos que están incluidos en los planes básicos de salud

Lo anterior es dramático como bien lo expone la Defensoría del Pueblo de Colombia: en el país, durante el horario laboral de los empleados de la justicia, cada 34 segundos solo en salud se presenta una acción de tutela.

En dicho informe, publicado el 8 de julio de 2019, también se dio a conocer que la mayor parte de esas reclamaciones, más del 70 % son por servicios, procedimientos o medicamentos que están incluidos en los planes básicos de salud; es decir que los usuarios no tendrían que recurrir a la justicia para acceder a ellos.

El defensor del pueblo, Carlos Alfonso Negret, añadió que esas cifras se obtienen por las regiones en las que las personas se pueden acercar a interponer tutelas, pues hay zonas en las que los usuarios ni siquiera tienen esa posibilidad por las distancias que tienen que recorrer. Sin embargo, muchos superan todo tipo de complicaciones para acceder a estos trámites y por eso se interpuso al menos una tutela invocando el derecho a la salud en el 91 % de los municipios del territorio nacional.

Esas estadísticas indicaron que los tratamientos integrales o las demoras en los servicios tuvieron 26 % de las tutelas, las solicitudes de medicamentos 16 %, por no acceder a citas médicas especializadas 15 %, procedimientos diagnósticos 8 % y exámenes diagnósticos 5 %.

Para finalizar, con el panorama descrito y la complejidad burocrática inherente a la salud, frente a la cual la vigilancia de los entes de control sobrepasa los problemas actuales, desafortunadamente la tendencia en la implementación de sistemas de telemedicina ortodoxos, para la población rural y vulnerable de bajos recursos económicos, está lejos de ver la luz al final del túnel en Colombia.

En Colombia y en otros países de Latinoamérica se pasó de atender pacientes a estratos socioeconómicos. En mi formación como médico, nunca encontré un libro de medicina en el cual existiera un capitulo en el índice que relatara cómo atender a estratos socioeconómicos. Si algún profesional de la salud lee este artículo y conoce de la existencia de un libro que narre cómo debe hacerse, le agradecería me lo hiciera saber.


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Artículo proveniente del Suplemento Colombia de la edición impresa de Agosto-Septiembre de 2019 de El Hospital con el código EH0819COLTELE