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La tecnología, una aliada para alcanzar la excelencia clínica en la Fundación Cardioinfantil

Si hay una característica común entre los sistemas de salud que obtienen los mejores resultados clínicos, es la inversión en tecnología. Sin duda, cada vez es más clara la relación que existe entre la implementación de procesos innovadores, de la mano de la tecnología y una respuesta positiva en la evolución de los pacientes.

En Colombia, una de las entidades que se ha preocupado por estar a la vanguardia de estas tendencias es la Fundación Cardioinfantil - Instituto de Cardiología (FCI), en Bogotá. Muestra de ello es la implementación de su plan estratégico, apoyado en la tecnología, que busca garantizar la calidad de los procesos, la seguridad del paciente, así como cumplir con los estándares internacionales evaluados por la Joint Commission International (JCI), entre otras certificaciones.

La acreditación de la JCI, obtenida por la Cardioinfantil por primera vez en el 2013 y ratificada en el 2015, tiene como objetivo promover mejoras específicas en el servicio de salud. De manera que, esta distinción evalúa seis metas internacionales referentes a la seguridad del paciente. En este sentido, para cumplir con dichos objetivos, la Fundación Cardioinfantil ha trabajado a menudo en la actualización tecnológica, enfatizando en el manejo de medicamentos, instrumentos radiológicos y la historia clínica digital, entre otras herramientas fundamentales para brindar el mejor y más eficiente cuidado al paciente.

La primera de esas metas reconocidas es la identificación correcta de los pacientes. La FCI integró una manilla electrónica que facilita el proceso de atención mediante la que por medio de códigos de barras se puede detallar el tratamiento asignado y lograr que sea más eficiente, oportuno y seguro el proceso de la dispensación de medicamentos.

Los códigos de barras que van impresos en estas manillas le ayudan al equipo médico a prevenir errores de medicación en el paciente, algo que le ayuda al sistema a evitar inconvenientes médicos y a reducir costos para el sistema de salud colombiano.

Por su parte, mejorar la seguridad de los medicamentos de alto riesgo ha sido otra de las calificaciones positivas de la institución. Las Unidades de Cuidados Intensivos disponen de dispensadores automatizados debidamente marcados para el reconocimiento y suministro de medicamentos; estos cuentan con un control biométrico y códigos de barras que minimizan las posibilidades de errores y optimizan el inventario de los insumos médicos.

El manejo de medicamentos a través del sistema de control biométrico ha ayudado a tener una verificación más precisa del uso de los medicamentos, evitando tanto la manipulación de estos como el riesgo de incurrir en eventos adversos que se puedan presentar en la Institución.

Todos estos procesos han llevado a que la FCI sea reconocida como una institución que garantiza una cirugía segura. Este punto ha sido uno de los que más se ha trabajado, pues la consecución de elementos electrónicos que permiten mejorar los procesos de diagnóstico y tratamiento para los pacientes es uno de los lineamientos de actualización y modernización de las instalaciones de la Cardioinfantil.

Un ejemplo de ello es la inversión de más de 30 millones de dólares (100 mil millones de pesos colombianos) en la construcción de proyectos como la Torre de Especialistas, la adquisición y puesta en operación de un nuevo equipo de PET-CT (tomografía por emisión de positrones y escanografía hibrida), entre otros.

Otra de las metas conseguidas tiene que ver con minimizar el riesgo de infecciones asociadas a la atención en salud. En los procesos de desinfección y administración adecuada de medicamentos a través de dispositivos y procedimientos invasivos también se ha usado la tecnología. Todas estas rutinas son controladas de manera minuciosa por parte de los profesionales de la institución por medio de listas de chequeo, para no ver afectado el proceso de evolución de los pacientes.

El sexto objetivo alcanzado ha sido la capacidad de la institución para minimizar el riesgo de daño al paciente por caídas. Este proceso de prevención ha involucrado el uso de herramientas tecnológicas como las barreras de seguridad. Estos elementos han permitido que la FCI sea acreedora del reconocimiento por parte de la Asociación de Enfermeras Canadienses, las cuales certifican la aplicación de metodologías adecuadas para evitar lesiones o caídas de los pacientes.

La Fundación Cardioinfantil ha procurado cumplir de manera enfática dichos lineamientos, así como los estándares definidos por los organismos internacionales de control en salud como la Organización Mundial de la Salud, que buscan evaluar la seguridad del paciente a nivel institucional. Un trabajo que le ha permitido conseguir no solo la reacreditación por parte de la Joint Commission, sino posicionarse como el quinto mejor hospital de Latinoamérica, según el ranking 2018 de la Revista América Economía, y a obtener el Premio Oro a la Excelencia, otorgado por la Federación Internacional de Hospitales, gracias a su programa social ‘Regale una vida’, que beneficia a niños colombianos de escasos recursos enfermos del corazón.

“Uno de los aspectos fundamentales que ha aportado de manera significativa a mejorar la calidad de la atención en el servicio ha sido el uso adecuado y responsable de la tecnología, que permite contar oportunamente con datos, estadísticas, resultados, diagnósticos y tratamientos apropiados para los pacientes”, asegura el Dr. Santiago Cabrera, director ejecutivo de la institución.

Por su parte, como complemento al trabajo en innovación que se viene adelantando en la entidad, la FCI está implementando el proceso conocido como ‘cadena de abastecimiento’, que le ha permitido asegurar la vida de sus pacientes bajo las metodologías más modernas y la aplicación de tecnología de punta. 

Nuevas tecnologías

Por un lado, la Cardioinfantil cuenta con un nuevo PET-CT, un equipo de imágenes diagnósticas que tiene como objetivo visualizar tanto de forma funcional y anatómica las estructuras del cuerpo humano, siendo esta una de las primeras herramientas de este tipo instaladas en Latinoamérica que permite trabajar con dosis muy bajas de radiación, alta velocidad e instalaciones pensadas en el paciente, junto con un equipo científico y técnico reconocido.

Otra de las grandes apuestas de la FCI son las salas híbridas. Estas reciben tal nombre porque, precisamente, tienen las facilidades de las salas de cirugía tradicionales, pero con todos los equipos de las salas de intervencionismo cardiovascular. En estos espacios se integra el tratamiento de las patologías cardíacas para de esta manera permitir la realización de procedimientos percutáneos (transcatéter) mínimamente invasivos o cirugías tradicionales de alta complejidad.

“Esta nueva tecnología es un gran avance en el mundo, y en nuestra institución ha facilitado el trabajo coordinado de los cirujanos y hemodinamistas en un lugar adecuado para las dos especialidades, permitiéndonos ser eficientes en el proceso y, sobre todo, evitar a nuestros pacientes procedimientos más extensos, con más riesgos y dolor”, asegura el Dr. Cabrera.

Para la FCI también ha sido fundamental el uso del tubo neumático, un canal de comunicación interno por el que se envían resultados de laboratorio y muestras de urgencias, entre otros. Este mecanismo facilita el viaje de la información desde y hacia el laboratorio clínico o el banco de sangre. De esta manera, se ha logrado disminuir el tiempo y los errores en los procesos internos.  

Otro proceso innovador importante en la Cardioinfantil es la RFID (tecnología de identificación de radiofrecuencia), que consiste en un chip conectado a unas antenas ubicadas dentro del hospital. Este chip se encarga de proporcionar la historia clínica actualizada del paciente, brindando al médico información clara del procedimiento que se le debe practicar al paciente, y proporcionando al personal auxiliar la información de las herramientas necesarias para los procedimientos quirúrgicos. Uno de los beneficios más importantes de los códigos es el control que se puede llegar a tener de los dispositivos médicos instalados en los pacientes como marcapasos, catéteres, válvulas, entre otros.

La historia clínica electrónica, que es el eje central que traza el ciclo de atención del paciente, se implantó en el año 2008 en la Fundación Cardioinfantil. El objetivo principal de esta herramienta es brindarle al personal médico la información actualizada de los procedimientos, medicamentos, e implantes que se le han realizado al paciente.

Y, finalmente, el LabGuard, un sistema que permite monitorizar de forma remota la temperatura, humedad, cadena de frío y de espacios que requieran condiciones ambientales controladas. Todas estas tecnologías soportadas por un ciclo de gestión adecuado y centrado en el paciente.

“El apropiado uso de la tecnología más el acompañamiento humano de nuestros profesionales a cada uno de los pacientes y sus familias nos ha permitido no solo el reconocimiento nacional e internacional de nuestro centro asistencial como pionero en la atención de calidad y seguridad, sino proteger la vida de nuestros pacientes a quienes atendemos bajo los estándares más altos de calidad”, afirma el Dr. Cabrera.

Todo este esfuerzo en implementación de tecnología y procesos innovadores ha sido reconocido también por el Instituto Colombiano de Normas Técnicas, que desde el año 2010 distinguió la labor como una institución de agentes humanizadores del servicio de salud enfocados en la prevención y atención prioritaria, acción que se ha venido desarrollando en conjunto con el Ministerio de Salud y Protección Social.

Otra de las acreditaciones que certifican la calidad del servicio de la FCI es Planetree, organización que promueve la excelente atención a los pacientes y el buen relacionamiento entre el personal médico. Este identificó a la institución como modelo de atención y experiencia al paciente lo que permite un impacto positivo para los mismos y los profesionales de la FCI.

“Las diferentes acreditaciones nos invitan a un mejoramiento continuo, lo que se traduce en una actualización constante de la misión de la Cardioinfantil que es, brindar atención de calidad, a niños y adultos, con un fuerte énfasis en medicina cardiovascular y de alta complejidad, a través de una práctica clínica integrada y apoyada en programas de investigación y educación.”, concluye el Dr. Cabrera.

 

El Hospital agradece la colaboración de la Fundación Cardioinfantil de Bogotá para este artículo.

Artículo proveniente de la edición impresa de Diciembre 2018 - Enero 2019 de El Hospital con el código EH1218DIRFCI